La ventaja de los rituales sobre las rutinas

Este post va a sonar un poco sobre productividad… pero aguántenme un segundo. Más que mejorar nuestro dia, nuestros hábitos y nuestras rutinas, lo que vengo a compartir es algo más… ¿suave? Algo que no es tan estricto, como un tipo horario, sino todo lo contrario.

En los últimos años se han oido en tantos podcasts, videos, artículos, estos tips sobre como mejorar nuestras vidas y tener buenos hábitos. Por mucho tiempo, yo estuve obsesionada con ese tema. Sin embargo, en el último año me empecé a dar cuenta de algo: no me conocía lo suficiente como para poder saber qué de verdad es lo que me motiva al cambio. Soy una persona que le encanta organizar y documentar todo. Por mucho tiempo funcioné con calendarios y horarios de creación de contenido bien estrictos en el sentido de marcar por horas exactas cuánto tenia que trabajar y publicar. Y para ser honesta, no era un sistema que fuera sostenible a largo plazo. Vivía cambiando a cada rato mi famoso “horario”, incluso a veces me enojaba un poco si no lograba hacerlo a la perfección toda la semana.

Todo cambió este año. Hace unos meses me di cuenta de algo que siempre estuvo en mi: soy una persona visual, y valoro más algún objeto o momento cuando se ve estéticamente bonito para mi. Dejando a un lado la famosa palabra “aesthetic” hahaha, en general, me fijo bastante en los colores a mi alrededor, la iluminación, cuando mi ambiente está limpio, cuando se ve acogedor y mejor todavía si termino combinando los colores entre los objetos, el fondo, mi alrededor o con mi outfit. Fue asi como una cosa me llevó a la otra, y empecé a romantizar ciertos momentos del día. ¿Cómo lo hacía? Si estaba usando mi pijama con flores, usaba mi taza de flores para servir mi café, si estaba usando una blusa verde me preparaba un matcha para tomar en el parque en mi vaso verde. También el elegir mis outfits para salir a caminar y sentir que todo me combinaba. O la simple elección de encender una vela ya cuando el dia esta un poco oscuro. Son pequeños detalles que han hecho que me enamore de ciertos momentos de mi dia, y me hace extrañarlos cuando no los hago. Son momentos que se convierten en ritmos, en rituales, que no importa que no los hagamos a una hora específica, sino que los hacemos siempre cuando los necesitamos.

Aclaro la diferencia entre rutina y ritual. Es inevitable que tengamos rutinas, pero estas siempre han tenido tendencia a ser casi automáticas, no hay una intención detrás, solo se hacen y punto. Una rutina hasta puede hacerse demasiado rápido. En cambio, un ritual es todo lo contrario. Hasta el hecho de decir la palabra se siente como un lujo. Y es justo ahi esa pequeña diferencia lo que hace que se sienta más especial. Un ritual hace que nos tomemos el tiempo de hacer todo despacio, de saborear el momento y disfrutarlo. Aquí es donde incluimos a Dios en nuestro día. No tiene que durar una hora, no tenemos que parecer como si estamos en un spa… es más simple que eso. Un ritual puede verse como nosotros queramos. Un ritual puede ser leer un página de tu devocional en la mañana y tomar tu café despacio (si, tengo una obsesión anormal por el café hahaha), es tomar el camino más largo de vuelta a casa porque quieres escuchar más música, es sentarte en una banquita fuera de tu oficina para sentir el aire fresco y el sol de la tarde, es hacer una oración cada vez que limpies tu cocina. Todos estos momentos siempre ocurren en el día a día, no necesariamente a la misma hora, pero son momentos que se pueden aprovechar para convertir en pequeños rituales y conectar con Dios, con nosotros mismos. Son momentos que nos invitan a detenernos un rato y recargar nuestra energía.

No se olviden de comentar si ustedes ya tienen alguna especie de momento o ritual en su día a día, me encantaría conocerlos.

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